Biografía

Alhambra...

...así me pusieron. Mi madre es una enamorada del monumento. En mi familia, somos muy de casa, de la tierra. Siempre que estoy en Granada disfruto de su belleza, de las callejuelas del Albaizín, de la gente, las tapas y la cerveza… Como Graná no hay nah. Foh, mi Graná!

Nací en Beas de Granada. Es el sitio al que siempre quiero volver. Está en un entorno privilegiado de la naturaleza, con multitud de caminos en los que practicar deporte y unas vistas espectaculares de Sierra Nevada. Cuando pienso en Beas huele a verano, veo a mis abuelos, recuerdo las tardes en el polideportivo, se me escapa una sonrisa y siento paz. Es un sitio tranquilo, donde poder relajarse, ser feliz y echar unas risas, donde se estudian las nubes y los tractores se mezclan con los niños en la plaza del pueblo.

De pequeña, mientras estuve en el colegio de Almería, era la empollona. La que siempre sacaba sobresaliente en todo, la delegada de clase y ojito derecho de los profesores. Hacía deporte, jugaba al tenis, al fútbol y montaba en bicicleta. Por aquel entonces Miguel Indurain y Arantxa Sánchez-Vicario eran los deportistas que más sonaban fuera del fútbol y se convirtieron en referentes. Hoy en día lo es Rafa Nadal, por su figura no sólo dentro de la pista, sino también fuera de ella. Al terminar el instituto elegí hacer Teleco. Se me dan bien las asignaturas de Ciencias, Matemáticas, Física… Siempre he soñado con ser astronauta y viajar a la Luna, por lo que escogiendo esa rama dejaba abierta esa posibilidad, además de tener más salidas profesionales.

El primer año en Málaga me centré tanto en los estudios que echaba de menos el deporte. Escuché hablar del equipo de rugby y me pudo la curiosidad. Me enganché desde el minuto uno y soy una afortunada por haber podido jugar con la Selección Española. Las oportunidades hay que aprovecharlas y, aunque fue difícil dejar de jugar, no me arrepiento de haberme decantado por el arbitraje. El silbato me ha permitido conocer mundo, aprender cosas nuevas y vivir experiencias increíbles. Entre ellas, cumplir mi sueño deportivo de participar en unos Juegos Olímpicos. Siempre digo que el rugby mejora la vida de aquellos a los que toca. Cambió la mía. Por eso me encanta ayudar a dar a conocer este deporte y los valores que defiende. Esta sociedad necesita más rugby.